Concepto Hipoacusia

Sordera

1. Conceptualización

Se han empleado términos tales como: hipoacusia, sordera o déficit auditivo indistintamente para referirse a una pérdida de audición. Nosotros vamos a considerar el término Déficit auditivo desde un punto de visa psicoeducativo, como una término genérico que abarca una gama de pérdidas que van desde una leve pérdida a una pérdida total.

Desde el punto de vista psicoeducativo se ha establecido una clasificación de niños con déficit auditivo en dos categorías amplias: hipoacúsicos y sordos, basadas en las dificultades que se presentan para la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva.

  • Hipoacusia: La audición es deficiente pero resulta funcional para la vida ordinaria; hace difícil pero no imposible la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva, generalmente con ayudas protésicas; es habitual que vaya acompañada de deficiencias de articulación, vocabulario, etc.
  • Sordera: la audición no es normal para la vida cotidiana (70dB o más) y no posibilita la adquisición del lenguaje por vía auditiva, aunque sí por visual. Un niño es considerado como sordo, si su pérdida auditiva es tan grande que incluso con una buena amplificación, la visión se convierte en el principal canal de comunicación y más importante la unión con la realidad.

 

1.1 Anatomía del oído.

La capacidad auditiva depende de la combinación de varios factores.

–      El primero es un cerebro activo, con el área que recibe e interpreta los mensajes relacionados con el sonido intacta y en buen funcionamiento.

–      El segundo es un nervio auditivo sano, que conecte el cerebro y el oído con pleno rendimiento.

–      El tercero es una estructura (el oído) que recoja el sonido y posea las condiciones necesarias para transmitirlo desde el mundo exterior al nervio auditivo, el cual, a su vez, lo transmitirá al cerebro.

Comenzaremos por describir el oído. El oído está formado por tres partes llamadas oído externo, medio e interno. El oído externo, o parte visible, está formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo. El oído medio contiene el tambor del oído (tímpano), los huesecillos auditivos y la trompa de Eustaquio. El oído interno lo forman la cóclea y el aparato del equilibrio.

Cuando hay algún sonido, las ondas sonoras penetran en el oído externo, formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, a unos 2.5 cm del comienzo de éste chocan contra la membrana timpánica (tambor del oído medio). Por dentro del tímpano se encuentra el oído medio, pequeña cavidad rellena de aire y situada en el interior de un hueso intracraneal dispuesto detrás de la órbita. La trompa de Eustaquio comunica el oído medio con la nasofaringe y ayuda a regular la presión interna del aire en el oído medio. Las ondas sonoras son dirigidas desde el tímpano hasta el oído interno a través de los huesecillos auditivos que en número de tres forman una cadena y que, por su aspecto, reciben los nombres de martillo, yunque y estribo. En el oído interno esta vibración sonora se transforma en una corriente eléctrica gracias a la acción de unas células especiales que son las células ciliadas del órgano de Corti.

Estas células no tienen capacidad regeneradora, es decir, cuando se lesionan no pueden ser sustituidas por otras similares. El estímulo sonoro camina en forma de impulso eléctrico por el nervio auditivo hasta los centros auditivos del tronco cerebral.

2. Clasificación

Existen diferentes clasificaciones de la deficiencia auditiva según estén considerados unos factores u otros: grados de pérdida, según la parte del oído o la corteza cerebral afectada o según el momento de aparición de la pérdida.

  1. Clasificación cuantitativa: Grado de intensidad.

 

  • Normoaudición: El umbral de audición tonal no sobrepasa los 20 dB en la gama de frecuencias conversacionales. Ésta es la intensidad que percibe un oído que no sufre ningún tipo de pérdida auditiva.

 

  • Hipoacusia leve: Pérdidas entre 20 y 40 dB en las que el desarrollo de lenguaje es normal, se percibe la palabra normal aunque no se discriminan adecuadamente determinados fonemas. Muchas veces es la causa de las dificultades de aprendizaje en los niños y son tratados como despistados, como niños con problemas emocionales, etc.

 

  • Hipoacusia media: La pérdida auditiva se sitúa entre 40 y 70 dB.  Se aprecian dificultades con la voz normal. El niño tendrá problemas para la adquisición del lenguaje y en la producción de sonidos, por lo que es necesaria la adaptación de una prótesis, así como la intervención logopédica. Pero ha de tenerse en cuenta que, por norma general, podrán adquirir el lenguaje por vía auditiva.

 

  • Hipoacusia severa: La pérdida auditiva se sitúa entre 70 y 90 dB. Esta pérdida supones importantes problemas para la comunicación hablada y para la adquisición del lenguaje oral. La voz no se oye, a no ser que ésta sea emitida a intensidades muy elevadas. Las personas con este grado de sordera necesitan el apoyo de la lectura labial, y para ellas, es imprescindible el uso de audífono y el apoyo logopédico para el desarrollo del lenguaje.

 

  • Hipoacusia profunda: La pérdida auditiva supera los 90 dB. La comprensión es pácticamente nula, incluso con amplificación. Esta pérdida provoca alteraciones importantes en el desarrollo global del niño; afecta a las funciones de alerta y orientación, a la estructuración espacio-temporal y al desarrollo intelectual y del niño. Será imprescindible el uso de audífonos o implante coclear, una enseñanza intencional y sistemática del lenguaje.

 

  • Cofosis
    La cofosis supone la pérdida total de la audición. Supone la ausencia de restos auditivos se sitúa por encima de los 120 dB, aunque en muchas ocasiones una pérdida superior a los 100 dB. Implica una auténtica cofosis funcional. Sin embargo, la pérdida total de audición es poco frecuente.

 

2.  Clasificación cualitativa: Localización topográfica

  • Hipoacusia de transmisión o de conducción.
    En las que las pérdidas auditivas son debidas a lesiones, por vía aérea, que afectan a las estructuras de los mecanismos de conducción o transmisión del sonido localizadas en el oído externo y medio.
  • Hipoacusia de percepción o neurosensorial:

Aquellas que presentan alteraciones en la traducción del sonido, o sea, a las lesiones que alteran las estructuras de los mecanismos de procesamiento del sonido (oído interno, vías nerviosas y corteza cerebral)

  • Hipoacusias mixtas: Las que afectan simultáneamente a las estructuras de transmisión y procesamiento del sonido.

 

3.  Momento de adquisición

  • Prelocutiva
    Se denomina sordera prelocutiva a aquella que ha sido adquirida antes de los tres años de edad, aunque en muchas ocasiones sería más correcto hacer esta clasificación atendiendo al nivel de desarrollo lingüístico alcanzado.
  • Postlocutiva
    Esta denominación se utiliza para designar aquellas sorderas que se adquieren entre los 4 y 5 años, o más concretamente, cuando ya se haya desarrollado el lenguaje.

 

4.  Etiología

  • Causas hereditarias: (Hipoacusias genéticas): Anomalía de transmisión genética y pueden ser de tipo recesivo o dominante (recesivas son las hipoacusias en la que los padres son portadores del gen patológico pero de tipo recesivo, no son hipoacúsicos y las dominantes representan u 10% de las hipoacusias hereditarias siendo uno de los padres el portador del gen afecto, uno del os padres es hipoacúsico)
  • Causas exógenas i hipoacusias adquiridas: meningitis, rubeola materna durante el embarazo, incompatibilida Rh. En estos casos las lesiones neurológicas pueden haber afectado a otras zonas del tejido nervioso además de al sistema auditivo; podemos estar ante sujetos sordos con otros problemas asociados.

 

5.  Ayudas técnicas : Las prótesis auditivas

El Audífono

Se trata de un sistema amplificador de alta fidelidad. La señal eléctrica es amplificada de forma selectiva. Como el audífono recibe sonido (variaciones de presión sonora) y emite también sonido, serán necesarios dos transductores para transformar primero la señal acústica en señal eléctrica (micrófono) y la señal eléctrica en acústica (auricular). El audífono dispone de una fuente de alimentación (pila) que deberá renovarse periódicamente.

Muchos audífonos tienen además una entrada por bobina inductiva que permite captar señales magnéticas del teléfono, TV, etc.

También es posible y muy deseable en los audífonos para niños, que tengan una entrada eléctrica, llamada entrada de audio y que permite conectar en directo con la TV, alta fidelidad, vídeo, radio, sistemas FM para la integración de niños sordos profundos en escuelas normales, etc. La calidad que se consigue vía entrada de audio es superior a la entrada por bobina inductiva y es una necesidad irrenunciable en los audífonos para los niños sordos profundos y severos.

Es posible que el audífono tenga un control de tono accesible al usuario con posición normal (N) y agudos (H).

Las letras indicativas de las funciones son internacionales y las mismas en todos los audífonos:

  • 0 Cerrado.
  • M Micrófono (captación de sonido).
  • T Bobina telefónica (captación de señal magnética).
  • MT Micrófono y bobina inductiva (captación al mismo tiempo de sonido y señal magnética).
  • H Sonido agudo.
  • N Sonido tonalidad normal.

Normalmente el transductor de salida es un auricular y hablamos de adaptaciones por vía aérea. En algunos casos (atresias de conducto, supuraciones crónicas, eczemas) no es conveniente actuar a través del conducto auditivo y se emplea un vibrador que se coloca sobre la apófisis mastoides. Hablamos entonces de adaptación por vía ósea. Para que sea posible es preciso que el perfil óseo en las frecuencias conversacionales no tenga una pérdida mayor de 30 dB.

El audífono aplicado por vía aérea se ajusta al pabellón y conducto mediante un molde adaptador que se confecciona a medida, previa impresión. Hay adaptadores de resina dura y blandos de silicona. En los niños con pérdidas severas y profundas se prefieren los adaptadores blandos por: no dar lugar a lesiones por golpes y mantener el ajuste a pesar del movimiento de la articulación témporo-mandibular. Es muy importante emplear adaptadores correctamente confeccionados y limpiarlos y revisar las conexiones periódicamente para que no haya pérdidas.

El audífono puede ser adaptado a cada caso mediante una serie de trimers que debe situar correctamente el audioprotesista. Hay instrumentos que se adaptan mediante programador digital externo que posee el audioprotesista o conectándolos para su ajuste un ordenador con un programa adecuado. Esta graduación debe realizarla el audioprotesista.

Existen los siguientes tipos de audífonos:

1.- Convencionales o de bolsillo. Se utilizan en muy contados casos. Con personas de edad avanzada y con dificultades para el manejo de un audífono pequeño. Pueden aplicarse por vía aérea y vía ósea.

2.- Gafa auditiva. Requieren poder coordinar bien el empleo de la corrección óptica con la acústica. Hay gafas auditivas por vía ósea que tienen sus indicaciones específicas en casos de supuraciones, atresias, eczemas. Requieren la sensibilidad del nervio auditivo bien conservada.

3.- Retroauriculares. Son los audífonos que se aplican habitualmente en sorderas severas y profundas de los niños. Son sólidos y duros, pueden tener entrada de audio.

4.- Intra-auriculares. Ocupan toda la concha. Son más delicados que los anteriores y solo pueden aplicarse en pérdidas con perfil hasta 80 dB como máximo a las ganancias convencionales. La limitación viene impuesta por el hecho de que con ganancias mayores, correspondientes a mayor pérdida auditiva, se realimentan dando lugar a un molesto pitido que limita la ganancia útil.

5.- Intra-conducto. Más pequeños que los anteriores y debido a su pequeño tamaño, más delicados. Pueden aplicarse en pérdidas medias hasta 60 dB.

6.- CIC. Completamente dentro del conducto auditivo. Sumamente discretos, pero están indicados solamente para pérdidas pequeñas hasta 40 dB y además requieren un trato muy cuidadoso.

De todo lo anteriormente dicho, se deduce que, hoy por hoy, el audífono idóneo para los niños sordos profundos y severos es el retroauricular correctamente adaptado, por su solidez, ganancia útil, facilidad de manejo, existencia de entrada de audio y grandes posibilidades de reglaje.
Es conveniente que los audífonos elegidos tengan la certificación de calidad CE.

2. Adaptación

Corresponde al médico ORL el diagnostico y tratamiento de las deficiencias auditivas. Cuando no procede un tratamiento clínico o quirúrgico y si la solución protésica es la adecuada, esta deberá ser realizada por el audioprotesista cuyo perfil profesional, de acuerdo con la Orden Ministerial del 18 de Octubre de 1983 (BOE del 3 de Diciembre), es el siguiente:

El técnico especialista audioprotesista debe practicar la corrección de las deficiencias auditivas por medio de dispositivos electroacústicos. Dicha corrección denominada “adaptación protésica”, comprende la elección, adaptación, control de eficacia y entrega de la prótesis auditiva, así como la educación protésica del deficiente auditivo y el control de la permanencia de eficacia del aparato.

Sus funciones más destacadas son las siguientes:

  • Determinar por medio de la audiometría la medida, evaluación y apreciación de las características físico-acústicas del órgano auditivo útiles para la adaptación protésica.
  • Hallar diferentes umbrales, como audibilidad, inteligibilidad, diferenciales, etc.
  • Especificar las condiciones óptimas del aparato de corrección, en cuanto a ganancia acústica, nivel de saturación, distorsión, etc.
  • Establecer la modalidad de adaptación. Tipo de aparato, vía de transmisión, etc.

Siempre que sea posible debe lograrse una rehabilitación binaural estereofónica lo que supone las siguientes ventajas fundamentales con respecto a una rehabilitación de un solo lado:

  • Localización del foco sonoro. La sensación espacial depende en gran manera de la educación de esta capacidad de localización en el momento adecuado de la vida del niño.
  • Mejor discriminación en ambientes ruidosos.
  • Aumento de la sensación sonora.
  • Más sensibilidad diferencial de frecuencia e intensidad.
  • Menor fatiga.

No siempre es posible la adaptación de dos audífonos para conseguir la adaptación binaural estereofónica y esta no será posible cuando se presentan los siguientes casos:

  • Cofosis o pérdida total de un lado.
  • Diferencias en los perfiles audiométricos a frecuencias conversacionales de 20-30 dB o más de un lado respecto al otro.
  • Diferencias de inteligibilidad de un lado respecto al otro de 8-10 % o superior.
  • Mala integración entre ambos hemisferios cerebrales.
  • Diploacusia.

El audioprotesista deberá comprobar las ventajas de una adaptación binaural estereofónica antes de proceder a la misma.

Los resultados de la rehabilitación auditiva están ligados también a la cuantía de los restos auditivos existentes, al coeficiente intelectual del niño y a la colaboración de los padres y al trabajo de rehabilitación del logopeda. El esfuerzo a realizar es importante y debe iniciarse lo antes posible. Por tanto, la detección precoz de la pérdida auditiva es muy necesaria para iniciar el proceso protésico-rehabilitador lo antes posible.

3. Estimulación vibrotáctil

Cuando debido a los escasos restos auditivos no es posible utilizar la vía auditiva, podemos recurrir a vías alternativas. Los estimuladores vibrotáctiles transforman los estímulos acústicos en señales vibratorias que se perciben en las muñecas o en el cuerpo del niño. Sin embargo, estos estimuladores no pueden considerarse como prótesis permanentes y su eficacia es muy limitada debido a:

  • Inferioridad del sentido del tacto respecto al oído.
  • Muy escasa discriminación.
  • El ambiente ruidoso invalida su empleo.

No obstante, es posible utilizar los estimuladores vibrotáctiles como instrumentos de educación fonética que ayudan a la modulación correcta de la voz utilizando la vía de sensibilización vibratoria. De la misma forma. la conversión de señales acústicas en visuales en instrumentos como el Visi-Pitch o el Visualizador Fonético, constituye un importante elemento de educación fonética, utilizando la estimulación visual.

4. El implante Coclear

Cuando los restos auditivos sean escasos y no permitan una rehabilitación adecuada con el audífono debido a una destrucción coclear, pero manteniendo en buenas condiciones la vía neural hacia el cerebro, podremos recurrir a la aplicación de un implante coclear.

Un implante coclear realiza una excitación eléctrica de la vía acústica. El implante consta de un micrófono que recoge la señal que es transmitida a un pequeño procesador externo que extrae los elementos esenciales para la inteligibilidad de la palabra. Esta información codificada se transmite a varios electrodos implantados quirúrgicamente en la cóclea estimulando distintas fibras del nervio acústico.

Es necesaria una laboriosa rehabilitación para poder interpretar estos estímulos eléctricos como señal acústica. La selección de los casos se realiza mediante un detallado estudio, valorando de forma meticulosa las posibilidades de cada caso, así como la colaboración del niño y de los padres.

Los casos prelocutivos, en los que el aprendizaje de la inteligibilidad de la palabra deberá realizarse a través del implante, revisten mayor dificultad. El proceso rehabilitador es largo y muy laborioso y requiere elementos y logopedas especializados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: